Ofreció su vida para que otros conocieran lo que es vivir. Estableció una pugna silente frente a la pobreza, un combate contra la desidia de los mundos desarrollados, nos motivó a miles de personas a compartir su estructura generosa, su incondicional valentía.
Admiro sus manos, que tantos futuros han labrado con el único apoyo que desde nuestro cómodo mundo hemos podido aportar, unos míseros euros que a él le han valido para formar a cientos de familias, para crear un poso de educación en una sociedad desestructurada por la falta de compromiso de quienes duermen plácidos habiendo invertido millones en un pateador de balones.
Abrazó sus sueños, fue consecuente con su esencia, siguió a sus entrañas, comprendió lo importante y se dedicó a ello. Férreo Ferrer, Vinculado Vicente, desprendido amigo, maestro de lo posible, caballero del esfuerzo, atípico Ser Humano.
Reconoce en las lágrimas de quienes hoy te lloran las sonrisas de los miles que te aman. Siente en las cientos de palabras que hoy se escriben por tí, la fascinación que has creado en el mundo y el reconocimiento de tu profunda revuelta social.
Simplemente descansa Vicente, porque has sembrado sosiego y está germinando el futuro en Anantapur.
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