En un Mundo cada vez más globalizado, paradójicamente, se tiende más a la indiferencia y al relativismo sobre aspectos y consideraciones inherentes a los valores e ideales humanistas tales como la solidaridad, el respeto al prójimo, la hospitalidad o la generosidad.
Cuando fallece un hombre de la calidad humana de Don Vicente Ferrer, debemos corresponderle como se merece a su dedicación desinteresada, noble y humanista a los más desfavorecidos, resaltando su persona y enalteciendo su maravillosa obra filantrópica.
Porque la humanidad no está pródiga de personas como Don Vicente, llenas de altruismo, magnificencia, bondad, compasión...toda una vida dedicada a la defensa de los desprotegidos, a la lucha contra la desigualdad y al auxilio de los necesitados.
Porque hay un Mundo, más allá de los documentales, que nos es ajeno o al que no miramos directamente a los ojos. Un Mundo lleno de miseria y desaliento.
Creó escuelas, hospitales, programas de asistencia rural, casas de acogida. Fomentó la independencia y dignidad de las mujeres en la India a través del Banco de la Mujer y el Fondo para el Desarrollo de la Mujer. Creó el apadrinamiento de niños desprotegidos en comunidades marginales cuyas condiciones de vida requieren de ayudas directas, desarrollo y educación.
Fue un verdadero pionero, padre de las actuales ONG (Organizaciones No Gubernamentales) dedicadas al desarrollo de actividades humanitarias y precursor de lo que hoy denominamos Cooperación Internacional.
Su Fundación no está basada en los ideales clásicos de las organizaciones misioneras, sino que se involucra en lo que se denomina una organización humanista de acción, cuyo propósito no es sólo ayudar, sino su fin último es cambiar las cosas y mejorar el desarrollo de las comunidades donde ejercen su labor filantrópica. Todo un concepto revolucionario en su época, que le supuso incluso el rechazo de gobiernos y organizaciones religiosas.
De tal modo que para luchar contra lacras como el SIDA en la India, en los hospitales y escuelas de la Fundación, trabajan a diario para educar sobre las formas de contagio y prevención en la sociedad, logrando que las castas que rechazaban el uso del preservativo, lo utilicen y sea aceptado en la actualidad.
Vicente Ferrer i Moncho, de profesión buena persona. Hombre de acción, que intentó sobre las bases del humanismo y la concordia, difundir una ética del compromiso, de la cooperación, de la implicación activa; para transformar la marginación y el desamparo en comunidades excluidas, en esperanza y dignidad por un futuro mejor y más solidario. Casi nada.
Descanse en paz. Y que su labor nunca caiga en el olvido.
EDITORIAL: Vicente Ferrer i Moncho
Eduardo Sande Padilla.
Director de Canarias24horas.com

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